Las primeras semanas con tu cachorro en casa: guía completa
Todo lo que necesitas saber para recibir a tu cachorro en casa: preparación del hogar, alimentación, primera visita al vet y la importancia de la socialización temprana.
Llevar a casa a un cachorro es uno de los momentos más emocionantes para cualquier familia, pero también uno de los que más preparación requieren. Las primeras semanas son determinantes para su desarrollo físico, emocional y social. Una buena acogida marca la diferencia entre un perro seguro y equilibrado y uno con problemas de conducta difíciles de corregir después.
Antes de que llegue: preparar el hogar
La seguridad es el primer paso. Los cachorros exploran el mundo con la boca y sin conciencia del peligro. Antes de su llegada revisa:
- Cables eléctricos: recógelos o cúbrelos con protectores. Un mordisco puede ser fatal.
- Plantas de interior: muchas son tóxicas para perros (pothos, ficus, aloe vera, lirio de la paz). Ponlas fuera de su alcance.
- Productos de limpieza y medicamentos: bajo llave o en muebles que no pueda abrir.
- Escaleras: usa barreras de seguridad hasta que sea más seguro en ellas.
Prepara también su espacio propio: una cama o caja de transporte con una manta suave en un rincón tranquilo, lejos de corrientes de aire y del bullicio. El transportín, bien presentado desde el principio, se convierte en su refugio seguro y facilita mucho los viajes al veterinario.
El primer día: calma ante todo
El cachorro acaba de separarse de su madre y sus hermanos, el único mundo que conocía. Es normal que llore, esté inquieto o no quiera comer. Resiste la tentación de sobreestimularlo con juegos continuos o de pasárselo de mano en mano entre visitas. El primer día debe ser tranquilo: déjale explorar a su ritmo, ofrécele agua y comida sin presiones, y asegúrate de que tenga un sitio donde retirarse si se agobia.
La primera noche suele ser la más difícil. Llorar es normal; reforzarlo corriendo cada vez que llame puede crear un hábito problemático. Una opción eficaz es colocar el transportín junto a tu cama las primeras noches, para que sienta tu presencia, e ir alejándolo gradualmente.
Alimentación en las primeras semanas
Mantén la misma comida que le daban en el criadero o protectora durante al menos una semana. Cambiar la dieta de golpe en un momento de estrés garantiza diarreas. Si quieres cambiar el pienso, hazlo de forma gradual: mezcla el nuevo con el anterior durante 7-10 días, aumentando progresivamente la proporción del nuevo.
Los cachorros necesitan comer más veces al día que los adultos. Un cachorro de 8-12 semanas debe comer 3-4 veces al día. Consulta con tu veterinario las cantidades exactas según raza y peso. El agua fresca debe estar siempre disponible.
Primera visita al veterinario
Lleva al cachorro al veterinario en los primeros días, incluso antes de completar su calendario vacunal. El veterinario hará una revisión general, detectará posibles problemas congénitos y te orientará sobre:
- Calendario de vacunaciones adaptado a su edad y zona geográfica.
- Desparasitación interna y externa (aunque haya venido desparasitado del criadero).
- Identificación con microchip, obligatoria en España.
- Castración o esterilización: cuándo y si es conveniente.
Socialización: la ventana crítica
Entre las 3 y las 12 semanas de vida se abre el llamado período sensible de socialización. Durante este tiempo, el cachorro aprende qué es "normal" en su mundo: personas, otros animales, sonidos, superficies, entornos urbanos. Todo lo que no experimente durante esta ventana puede generar miedos permanentes.
Expón al cachorro —de forma positiva y sin forzar— a la mayor variedad posible de estímulos: niños, personas con gafas o sombreros, el ruido del tráfico, la aspiradora, otros perros vacunados, el coche, el ascensor. Cada experiencia nueva y positiva es una inversión en su equilibrio emocional futuro.
Mientras no esté completamente vacunado, evita el suelo en zonas de alto tráfico de perros (parques caninos, portales). Pero no lo aisles del mundo: en brazos o en superficies limpias, la socialización puede y debe continuar.
Las primeras normas: consistencia desde el día uno
Decide antes de que llegue qué estará permitido y qué no: ¿podrá subir al sofá? ¿dormirá en la cama? No hay respuestas correctas, pero sí una regla de oro: lo que permitas el primer día, el perro lo considerará su derecho para siempre. Que todos en casa apliquen las mismas normas. La inconsistencia es la principal fuente de confusión y ansiedad en los cachorros.